El trapecio, nuestra mochila particular.

Escrito por el feb 21, 2017 en Blog | 0 comentarios

Casi todas las personas, en algún momento de nuestra vida (sobre todo en aquellos momentos de estrés, cuando realizamos movimientos repetitivos o mantenemos malas posturas), hemos sentido dolor en la parte superior de la espalda, hombros y cuello, como si lleváramos una mochila pesada que no nos deja descansar en ningún momento. Uno  de los responsables de esta molesta sensación es el trapecio, músculo de gran tamaño que colabora en el enlace de los brazos con el tronco, prolongándose hasta el cráneo.


En esta entrada describiremos anatómicamente el trapecio y explicaremos brevemente la manera más adecuada de estirarlo (centrándonos en el trapecio superior que es el que más suele cargase) y algunos trucos para relajarlo, sobretodo  en esos momentos en los que parece que los hombros nos pesan toneladas.

DESCRIPCIÓN ANATÓMICA:

El trapecio es un músculo que recubre la parte posterior del cuello, además de la situada entre las escápulas. Nace en la base del occipucio y sigue en las apófisis espinosas de las vértebras cervicales y dorsales hasta T12. Se trata de un músculo formado por 3 partes:

  • El haz superior: fibras oblicuas que se extienden desde el cráneo y las vértebras cervicales hasta el borde externo de la clavícula.
  • El haz medio: fibras horizontales que se originan en las vértebras dorsales superiores y se insertan a nivel de la espina de la escápula.
  • El haz inferior: fibras oblicuas y ascendentes que van desde la 4 vértebra dorsal y se inserta en  el borde interno de la espina de la escápula.

En cuanto a las funciones:

  • Las fibras superiores extienden e inclinan del cuello,  elevan la escápula y  los hombros.
  • Las fibras medias aducen la escápula, es decir, ayudan a acercar la escápula a la línea media.
  • Las fibras inferiores tiene una acción de descenso y aducción de la escápula.

Existen muchas maneras de relajar el trapecio: tratamiento manual por parte del fisioterapeuta, vendaje neuromuscular, punción seca… pero en esta entrada explicaremos pequeños trucos que podemos realizar nosotros mismos y que nos van a ayudar a liberar toda la zona implicada.

Estiramiento de trapecio superior


Este estiramiento nos va a proporcionar beneficios tales como disminuir el tono muscular, prevenir posibles contracturas, disminuir la tensión muscular y mejorar la movilidad cervical. Consiste en realizar una inclinación contralateral y ligera rotación homolateral; a esto podemos sumarle un descenso del muñón del hombro del lado que queremos estirar, es decir, si quiero estirar el trapecio derecho, voy a inclinar la cabeza hacia la izquierda y rotar ligeramente hacia la derecha. Si al llevar a esta posición no percibo mucho el estiramiento, puedo llevar el hombro derecho hacia abajo. Mantener la posición 20 segundos por lado.

Este mismo estiramiento podemos realizarlo en la ducha, dejando que el agua caliente caiga sobre el trapecio que estamos estirando. De esta manera, además de estirarlo, el calor nos ayudará a relajar un poco más.

Automasaje sencillo

Una sencilla manera de relajar la zona del trapecio sería llevando a una inclinación contralateral, manteniendo esta  posición mientras realizamos pases con los dedos de externo a interno, es decir, desde el hombro hacia la nuca.

También podemos relajar las fibras más altas del trapecio superior colocando nuestros dedos en la base del cráneo y realizando deslizamientos hacia abajo y hacia afuera añadiendo un poco de presión para poder penetrar en el músculo.

Por último, para aquellos que tengáis el rulo en casa, podéis realizar el masaje cervical, tumbados boca arriba con el rulo detrás del cuello e ir realizando movimientos lentos de rotación cervical hacia un lado y otro. ¡Dos minutos y estaréis como nuevos!

En conclusión, el trapecio es un músculo muy importante en nuestro cuerpo que está en constante movimiento, por lo tanto, ¡intentemos cuidarlo!. Siguiendo estos sencillos consejos y teniendo siempre cuidado con nuestra postura nos podremos liberar de esa pesadez en los hombros que tanto nos incomoda. Pero recuerda, ¡ante cualquier duda ponte en contacto con un profesional!

¡ATENCIÓN! ¡Nueva pandemia mundial! ¡ARTROSIS!

Escrito por el feb 7, 2017 en Blog | 0 comentarios

En nuestra escuela cada vez es más frecuente escuchar la frase “Me duele… ¡porque tengo artrosis!”, que suele ir acompañada de una mirada de “esto es para toda la vida y poco puedo hacer para solucionarlo”. Esto nos hace pensar que nuestro alumno cree que ha contraído una enfermedad incurable en la que poco puede hacer para curarla o encontrarse mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

El objetivo de esta entrada NO es explicarte en qué consiste esta patología (para eso te recomendamos leer esta otra entrada de nuestro blog: http://ergoactiv.blogspot.com.es/2014_04_01_archive.html) sino concienciarte y motivarte de que la artrosis no es una enfermedad incurable y que puedes hacer mucho al respecto. ¡Aunque el tratamiento es duro! Toca vacunar con IN-FORMACIÓN, con el fin de que comprendas que sí, está en tu mano el mejorar tu estado si padeces artrosis.

La artrosis articular se considera un desequilibrio entre el proceso de DEGENERACIÓN (catabolismo) y el de REGENERACIÓN (anabolismo). Este desequilibrio se produce y perpetúa por la existencia de diversos factores como tensiones mecánicas o musculares, mala postura o alineación de extremidades,  movimientos repetidos… Además de que existen varios factores de riesgo que predisponen a su aparición como:

  • La edad
  • Golpes y traumatismos articulares
  • Sobrepeso y obesidad
  • Enfermedades inflamatorias
  • Intervenciones quirúrgicas

Es interesante menciona también, que numerosos estudios mencionan la poca relación que existe entre el daño articular en la Artrosis y la presencia de sintomatología o dolor. Es decir, muchas personas que padecen el mismo daño articular nunca en su vida tendrán síntomas, en cambio otras padecerán un dolor que limite su actividad diaria. Hay personas con mínimos signos radiológicos de artrosis, que presentan un dolor incapacitante, y por otro lado otros con signos de desestructuración articular importante, que no refieren dolor alguno ni alteración funcional. ¿Entonces por qué me duele?

 

¡NO TE PREOCUPES! ¡TENEMOS UN PLAN!

 

 

 

 

 

 

 

 

El proceso de degeneración-regeneración es como una balanza que nunca se detiene. Por ello pese a padecer cierto grado de desgaste articular, los procesos de regeneración siguen activos. Solo tenemos que disminuir los factores perpetuantes lo máximo posible, realizar una actividad física moderada y… ¡El más importante!, sacar a la Artrosis  de la lista de “Enfermedades crónicas/incurables”.

ACABAREMOS DICIENDO QUE.. ¡¡TODO EL MUNDO TIENE ARTROSIS!! Es normal que según pasen los años y por el tipo de vida que llevamos (actividades laborales, de ocio, factores genéticos…) las articulaciones se desgasten. Lo peor que podemos hacer es resignarnos a esta enfermedad y no hacer nada al respecto.

Por estos motivos, la artrosis debe dejar de de ser el cajón de sastre de “todo lo que duele” cuando llegamos a según qué edad. Si lo intentas, conseguirás apartar como tratamiento a los fármacos “eternos” que solo alivian el dolor momentáneamente y conseguir unos resultados mucho más eficaces, además de funcionales.

 

¡ÁNIMO!

El hombrecillo y el fantasma

Escrito por el feb 2, 2017 en Blog | 0 comentarios

Voy avisando que esto no va a ser el primer capítulo de una novela de terror. Hoy me interesa que reflexionemos sobre la capacidad que tenemos de poder cambiar nuestros hábitos y costumbres, en nuestro caso, nuestra postura y patrón de movimiento. Para ello hablaremos sobre el dolor del miembro fantasma  junto con el Homúnculo de Penfield. Interesándonos en la relación que existe entre ellos y nuestra capacidad del cambio. No olvidemos que tenemos un gran cerebro con una gran capacidad de formar nuevas conexiones entre las neuronas (la denominada  “Plasticidad cerebral”).

Comenzaremos hablando  por uno de nuestros objetivos, el mejorar la postura y para ello no solo sirve repetir los ejercicios sin descanso, si no que tenemos que añadir el “cómo”. Este “cómo” es el buscar un movimiento de calidad y para ello es importante realizarlo con “conciencia” (por ello, buscaremos percibir cada movimiento que hacemos e integrarlo en nuestro patrón de movimiento).

Quizás estas últimas líneas nos resultan confusas, para ello aclararemos de qué hablamos cuando decimos “Patrón de movimiento”.

  • Patrón de movimiento: es el resultado de la activación de los distintos músculos desde lo más primario como puede ser flexionar una rodilla, lo más básico como puede ser caminar o saltar y lo más especifico lo cual está en unión con el SNC que son las distintas destrezas, el deporte,  por poner unos pocos ejemplos.

Nuestro patrón de movimiento está estrechamente relacionado con el homúnculo, pero ¿qué es el homúnculo? Del latín homunculus o hombrecito. Fue el resultado de una investigación realizada por el neurocirujano Wilder Penfield. El homúnculo es un mapa de la corteza cerebral donde se muestra que cada órgano y sentido del cuerpo posee su lugar en el cerebro. Y en el cerebro va a existir un espacio correspondiente a cada órgano y que la extensión que va a ocupar en la corteza cerebral va a estar relacionada por la sensibilidad del tejido y no por el tamaño de órgano en cuestión, así por ejemplo tenemos una imagen debajo de estas líneas, representando este homúnculo.

Homúnculo

 

Vale, ya sabemos que es de lo que se trata, pero ahora nos queda por saber de  que tiene relación con nuestro patrón de movimiento. Por ello, os voy a contar una historia para que lo entendáis y esta es acerca del dolor del miembro fantasma.

El 70 % de personas que pierden un miembro, van a experimentar un miembro fantasma, y esto significa que van a experimentar dolor en una parte del cuerpo que ya no existe. Un soldado pierde una pierna y puede que aunque ya no la tenga, le duela. Parece difícil de creer pero sucede. Esto ocurre porque lo que habla es la representación de ese miembro que no existe, y esto se trata de un mapa virtual, el cual se encuentra en el cerebro, (como el homúnculo). Este cuerpo virtual  nos permite conocer donde se localiza en el espacio, nuestro cuerpo real y es algo que lo tenemos desde el nacimiento, se va construyendo, refinando y ampliando según vamos haciendo cosas nuevas, por ejemplo aprender a conducir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Está claro que no solo está el homúnculo, tenemos diversos  mapas virtuales y los diversos mapas se relacionan a su vez con áreas del cerebro implicadas en el equilibrio, coordinación y distintos músculos, formando una extensa red de comunicaciones cerebrales, las cuales fomentándolas de manera adecuada, a través de ejercicios incentivarán cambios en esas relaciones, mejoraran esos mapas virtuales y podremos conseguir mejorar nuestro patrón de movimiento, consiguiendo mejorar nuestra postura.

De hecho cuando sucede una lesión nuestro cerebro comienza a trabajar al 100%, comienza crear nuevas conexiones neuronales, creando nuevas vías para poder mantener y/o mejorar la función del órgano dañado y también nos ayuda en mejorar nuestras destrezas y habilidades.

Resumiendo,  el cambio se encuentra en el poder de  nuestras manos y nuestra mente, debemos de ser perseverantes y conseguiremos cambios en nuestra forma de movernos y nuestra postura.