El trapecio, nuestra mochila particular.

Casi todas las personas, en algún momento de nuestra vida (sobre todo en aquellos momentos de estrés, cuando realizamos movimientos repetitivos o mantenemos malas posturas), hemos sentido dolor en la parte superior de la espalda, hombros y cuello, como si lleváramos una mochila pesada que no nos deja descansar en ningún momento. Uno  de los responsables de esta molesta sensación es el trapecio, músculo de gran tamaño que colabora en el enlace de los brazos con el tronco, prolongándose hasta el cráneo.


En esta entrada describiremos anatómicamente el trapecio y explicaremos brevemente la manera más adecuada de estirarlo (centrándonos en el trapecio superior que es el que más suele cargase) y algunos trucos para relajarlo, sobretodo  en esos momentos en los que parece que los hombros nos pesan toneladas.

DESCRIPCIÓN ANATÓMICA:

El trapecio es un músculo que recubre la parte posterior del cuello, además de la situada entre las escápulas. Nace en la base del occipucio y sigue en las apófisis espinosas de las vértebras cervicales y dorsales hasta T12. Se trata de un músculo formado por 3 partes:

  • El haz superior: fibras oblicuas que se extienden desde el cráneo y las vértebras cervicales hasta el borde externo de la clavícula.
  • El haz medio: fibras horizontales que se originan en las vértebras dorsales superiores y se insertan a nivel de la espina de la escápula.
  • El haz inferior: fibras oblicuas y ascendentes que van desde la 4 vértebra dorsal y se inserta en  el borde interno de la espina de la escápula.

En cuanto a las funciones:

  • Las fibras superiores extienden e inclinan del cuello,  elevan la escápula y  los hombros.
  • Las fibras medias aducen la escápula, es decir, ayudan a acercar la escápula a la línea media.
  • Las fibras inferiores tiene una acción de descenso y aducción de la escápula.

Existen muchas maneras de relajar el trapecio: tratamiento manual por parte del fisioterapeuta, vendaje neuromuscular, punción seca… pero en esta entrada explicaremos pequeños trucos que podemos realizar nosotros mismos y que nos van a ayudar a liberar toda la zona implicada.

Estiramiento de trapecio superior


Este estiramiento nos va a proporcionar beneficios tales como disminuir el tono muscular, prevenir posibles contracturas, disminuir la tensión muscular y mejorar la movilidad cervical. Consiste en realizar una inclinación contralateral y ligera rotación homolateral; a esto podemos sumarle un descenso del muñón del hombro del lado que queremos estirar, es decir, si quiero estirar el trapecio derecho, voy a inclinar la cabeza hacia la izquierda y rotar ligeramente hacia la derecha. Si al llevar a esta posición no percibo mucho el estiramiento, puedo llevar el hombro derecho hacia abajo. Mantener la posición 20 segundos por lado.

Este mismo estiramiento podemos realizarlo en la ducha, dejando que el agua caliente caiga sobre el trapecio que estamos estirando. De esta manera, además de estirarlo, el calor nos ayudará a relajar un poco más.

Automasaje sencillo

Una sencilla manera de relajar la zona del trapecio sería llevando a una inclinación contralateral, manteniendo esta  posición mientras realizamos pases con los dedos de externo a interno, es decir, desde el hombro hacia la nuca.

También podemos relajar las fibras más altas del trapecio superior colocando nuestros dedos en la base del cráneo y realizando deslizamientos hacia abajo y hacia afuera añadiendo un poco de presión para poder penetrar en el músculo.

Por último, para aquellos que tengáis el rulo en casa, podéis realizar el masaje cervical, tumbados boca arriba con el rulo detrás del cuello e ir realizando movimientos lentos de rotación cervical hacia un lado y otro. ¡Dos minutos y estaréis como nuevos!

En conclusión, el trapecio es un músculo muy importante en nuestro cuerpo que está en constante movimiento, por lo tanto, ¡intentemos cuidarlo!. Siguiendo estos sencillos consejos y teniendo siempre cuidado con nuestra postura nos podremos liberar de esa pesadez en los hombros que tanto nos incomoda. Pero recuerda, ¡ante cualquier duda ponte en contacto con un profesional!