INCONTINENCIA URINARIA

La incontinencia urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina en un momento y lugar no adecuados, lo que supone para la persona que lo sufre, un problema higiénico, social y psicológico. La incontinencia de orina supone una importante merma en la calidad de vida y esto no siempre se correlaciona con la cantidad de orina perdida.

No todas las IU son iguales, se diferencian 4 tipos en los cuales quedan incluidos más del 90% de los pacientes con incontinencia: incontinencia urinaria de urgencia, incontinencia urinaria de esfuerzo, incontinencia urinaria mixta e incontinencia de rebosamiento. El tipo más común es la incontinencia de esfuerzo.

La prevalencia entre ambos sexos es de 1:2 sufriendo la incontinencia el doble de mujeres que de hombre.

En las mujeres la prevalencia crece durante la vida adulta, siendo a los 20 años alrededor del 20%, se incrementa a la edad de 50 años entre el 30 y 40% y se estabiliza a los 70 años en el 50-70% (Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI) 2005-2009).

Entre los factores de riesgo tradicionalmente relacionados con la IU se encuentran el embarazo, el parto vaginal, las cirugías pélvicas, las infecciones urinarias y además otros factores específicos que aumentan la presión intraabdominal (el sobrepeso, determinados esfuerzos físicos o el estreñimiento).

 

En un estudio de A. Gavira y cols. en 2011 se tomó una muestra de 364 mujeres (20-65 años) de dos municipios de la provincia de Córdoba y uno de Madrid que acudieron al centro de salud por dolor en la espalda, entre la doceava costilla y el pliegue glúteo, con o sin dolor que se irradia por debajo de la rodilla. Las variables más influyentes en la probabilidad de ser incontinentes (43%) fueron de mayor a menor el asma, HTA (hipertensión), el estreñimiento, el número de partos, el IMC (índice de masa corporal) y el porcentaje de incapacidad.

El mecanismo principal por el cual el asma y el estreñimiento pueden provoca IU es el aumento de la presión intraabdominal (PIA) que provoca la tos crónica y las maniobras de evacuación (maniobra de Valsalva: consiste en hacer una inspiración forzada contra la glotis cerrada; aproximando las cuerdas vocales).

Se ha demostrado que la musculatura del suelo pélvico (SP) forma parte del sistema que estabiliza la columna lumbopélvica, bien a través de la modulación de la presión intraabdominal (PIA) o a través de la compresión de las articulaciones sacroiliacas. En sujetos sanos, el control de la PIA es automático, mediante el reclutamiento del músculo transverso del abdomen junto con el músculo diafragma torácico y el SP, constituyendo los principales músculos implicados en la estabilización de la columna lumbopélvica. Así, los músculos del SP deben garantizar no solo el cierre de los esfínteres y el soporte de los órganos pelvianos, sino también el control postural de la columna.

El nexo de unión entre la IU y el dolor lumbo-pélvico podría ser entonces, la función de los músculos del SP junto con el resto de los músculos del tronco implicados en la estabilización (transverso del abdomen, diafragma y multífidos), para proporcionar apoyo mecánico a la columna y a la pelvis, y contribuir al mantenimiento de la continencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas recomendaciones generales:

  • Diario miccional (veces/día, bebidas, tipo medicación…)
  • Relajar la musculatura hipertónica: pelvitrocantereos, diafragma y/o normalizar el tono de base del suelo pélvico.

×          Masaje del periné y diafragma

×          Respiración

  • Ejercicios posturales de autoelongación y colocación de tronco (pelvis) en zona neutra con CG ligeramente anterior.
  • Autoconciencia-biofeedback de la musculatura implicada.
  • Fortalecimiento :

a)    Transverso

b)    Suelo pélvico.

×          Fibras tipo II (contracción voluntaria)

×          Fibras tipo I (contracción involuntaria)

c)    Multífidos

  • Técnica de gimnasia abdominal hipopresiva (GAH)

Habrás leído que varias de las indicaciones propuestas ya las estas cumpliendo viniendo a la Escuela de Espalda.

El objetivo de la prevención de la incontinencia urinaria sería retrasar la aparición de signos y síntomas de envejecimiento del sistema genitor-urinario y mejorar tu calidad de vida.